Grandes esculturas tejidas recrean seres mitológicos
Representar con fibras naturales la simbología relacionada con el plano terrestre y celestial, a través de animales mitológicos presentes en la cosmovisión de las principales culturas precolombinas de América Latina.
Reflexión del artista
"Mi trabajo es una investigación poética a partir del legado de los pueblos originarios de Latinoamérica.
Mi último recorrido fue por Argentina, Bolivia y Perú, indagando en el sentido de los principales símbolos de las culturas de estos países: Comechingones, Tiwanaku e Inka.
Después de un largo proceso de maduración, la actual muestra presenta una reinterpretación de estas culturas a partir de la escultura, la instalación y diferentes disciplinas artísticas como la música, danza o performance el día de la inauguración.
Es una síntesis de la cosmovisión precolombina, principalmente de algunos seres mitológicos que se repiten en las diferentes culturas ancestrales, revisitados desde la conexión entre lo terreno y lo celestial.
Lo terreno es representado por el animal que se desplaza más apegado a la tierra, que es la serpiente.
Lo celestial, por el animal que vuela más alto, como el cóndor.
Estos seres están construidos con madera y tejidos con elementos naturales (mimbre, pita, ramas y raíces). Los materiales escogidos también tienen un sentido.
El árbol es un ser sagrado que se alimenta y vive conectado con los dos mundos directamente. Encarna la dualidad tan presente en el mundo precolombino.
Las ramas y las hojas, se elevan y buscan la luz del sol para sobrevivir, las ramas alaban al cielo, representando el plano celestial o la trascendencia.
La raíz simboliza la conexión con la tierra y con la oscuridad porque busca su alimento bajo tierra, donde no penetra la luz.
El arraigo de las raíces del árbol se puede asociar a la esencia e identidad de estos pueblos.
A la vez, el árbol lo puedo asociar a estos dos animales mitológicos: el ave y la serpiente.
El tronco crece en espiral por el movimiento del sol al igual que la serpiente cuando se eleva. La serpiente se asemeja a una de las hebras de la raíz que se canaliza hacia abajo, para sostener, y que crece hacia arriba en forma de rama, para dar frutos y trascender en busca de la luz.
El árbol también se relaciona con el ave, porque este animal nace, vive y se alimenta en las ramas. El ave representa el estado de elevación hacia el plano más alto.
Para mí el nido es otro elemento muy simbólico, porque es la cuna del ser que se eleva. Es donde nace la serpiente que se encumbra, que es nuestra columna, eje energético conectado con ambos planos. A su vez el nido lo asocio a la cadera de la mujer.
Por eso hay un personaje, que es una serpiente que nace desde una forma de nido. Esta se asemeja además a un caracol donde aparece nuevamente la espiral y se eleva.
La creación de estos personajes también tiene un sentido, están hechos como el ave teje su nido.
Por otro lado, tejer es una canalización de energía. Como lo hacen raíz y ramas al extenderse, con mi trabajo sigo una hebra que está interrelacionada con otras. Al tejer estas fibras, trenzo una idea; doy puntadas con sentimiento o enhebro una conexión.
Todo está interrelacionado…
Mis esculturas también las elaboro pensando en luces y sombras. Las líneas vegetales son dibujos tridimensionales que se proyectan en el espacio a través de la iluminación, delimitando planos:
Suelo, sombra proyectada, oscuridad, raíz, antepasado.
Luz cenital, divinidad, ser intermedio, momia, rito.
Esta serie esta basada a partir de Simbologias o representaciones aborigenes que trate de incorporar de la visita a las Pictografias de Cerro Colorado, en Cordoba Argentina.
Lugar Sagrado Precolombino
TRABAJOS DE INTERVENIR LUGARES